Los pazos de Ulloa · Preguntas 7 y 8
8 puntosPreguntas de Selectividad de Los pazos de Ulloa Ver el enunciado original- 7
Señale los rasgos del carácter de Sabel, de Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán, y los referentes naturalistas de este personaje. [3 puntos]
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Comente el siguiente fragmento del capítulo V de Los pazos de Ulloa, de Pardo Bazán, subrayando la respectiva actitud de Julián y Sabel. [5 puntos: 3 para el contenido y 2 para la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario]
Una tarde, mientras Julián leía tranquilamente la Guía de Pecadores, sintió entrar a Sabel y notó, sin levantar la cabeza, que algo arreglaba en el cuarto. De pronto oyó un golpe, como caída de persona contra algún mueble, y vio a la moza recostada en la cama, despidiendo lastimeros ayes y hondos suspiros. Se quejaba de una aflición, una cosa repentina, y Julián, turbado pero compadecido, acudió a empapar una toalla para humedecerle las sienes, y a fin de ejecutarlo se acercó a la acongojada enferma. Apenas se inclinó hacia ella, pudo convencerse —a pesar de su poca experiencia y ninguna malicia— de que el supuesto ataque no era sino bellaquería grandísima y sinvergüenza calificada. Una ola de sangre encendió a Julián hasta el cogote: sintió la cólera repentina, ciega, que rarísima vez fustigaba su linfa, y señalando a la puerta, exclamó:
—Se me va usted de aquí ahora mismo o la echo a empellones..., ¿entiende usted? No me vuelve usted a cruzar esa puerta... Todo, todo lo que necesite, me lo traerá Cristobo... ¡Largo inmediatamente!
Retirose la moza cabizbaja y mohína. […] A no dudarlo, se había excedido; debió dirigir a aquella mujer una exhortación fervorosa, en vez de palabras de menosprecio. Su obligación de sacerdote era enseñar, corregir, perdonar, no pisotear a la gente como a los bichos del archivo. Al cabo Sabel tenía un alma, redimida por la sangre de Cristo igual que otra cualquiera. Pero ¿quién reflexiona, quién se modera ante tal descaro? […] De todos modos, era triste cosa tener que vivir con aquella mala hembra, no más púdica que las vacas.
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