La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? / Los suspiros se escapan de su boca de fresa, / que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
Aunque hay otros acentos secundarios, se repiten en todos los hemistiquios los acentos en tercera y sexta, de modo que ahora, desde la tercera, se marca un ritmo tónica-átona-átona. A este pie métrico se lo llama dáctilo.
Los poetas griegos y latinos usaban los pies métricos para marcar el ritmo de sus poemas, pero la poesía en lengua romance se inclinó por la rima. La rima también tiene que ver con la repetición. Para localizar la rima de un verso tenemos que fijarnos en su última vocal tónica y en los sonidos que la siguen. Vamos a verlo con estos versos de Blas de Otero:
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, / al borde del abismo, estoy clamando / a Dios. Y su silencio, retumbando, / ahoga mi voz en el vacío inerte.
He marcado en negrita la zona de rima, que comienza con la última vocal tónica (no con la última sílaba tónica). Ahora puedo ver que el primer verso y el cuarto tienen una zona de rima idéntica (-erte) y que ocurre lo mismo con el segundo y el tercero (-ando). Cuando en la zona de rima de dos o más versos se repiten tanto los sonidos vocálicos como los consonánticos, tenemos rima consonante. Cuando solo se repiten los sonidos vocálicos, como ocurre en los siguientes versos, también de Blas de Otero, tenemos rima asonante:
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre / aquel que amó, vivió, murió por dentro / y un buen día bajó a la calle: entonces / comprendió: y rompió todos sus versos.
La primera impresión que tiene quien no sabe de poesía es que en estos versos no hay rima. Sin embargo, si miramos solo las vocales, vemos que los esquemas son estos: o-e, e-o, o-e, e-o.
Esquema métrico de un poema y las estrofas más importantes
revisado contra el originalVer el originalLuego los versos pares riman entre sí (en o-e) y los impares también (en e-o): ambas rimas son asonantes.
La rima consonante es mucho más difícil de conseguir, de modo que abunda más en la poesía culta; la asonante, más sencilla, abunda en la popular.
Para mostrar el esquema métrico de un poema, escribimos la misma letra en los versos que riman entre sí: si el verso es de arte mayor, usamos letra mayúscula y si es de arte menor, minúscula. Probemos con esta estancia de Garcilaso:
| ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía, | A |
| cuando en aqueste valle al fresco viento | B |
| andábamos cogiendo tiernas flores, | C |
| que había de ver, con largo apartamiento, | B |
| venir el triste y solitario día | A |
| que diese amargo fin a mis amores? | C |
| El cielo en mis dolores | c |
| cargó la mano tanto, | d |
| que a sempiterno llanto | d |
| y a triste soledad me ha condenado; | E |
| y lo que siento más es verme atado | E |
| a la pesada vida y enojosa, | F |
| solo, desamparado, | e |
| ciego, sin lumbre en cárcel tenebrosa. | F |
La estructura métrica responde al esquema ABCBACcddEEFeF.
Los versos se agrupan entre sí formando estrofas, que a veces se repiten en el mismo poema. Vamos a recordar las más importantes.
| Romance | Es la estrofa popular de mayor tradición y uso. Cuenta con muchas variantes, pero la forma más asentada consiste en una tirada de versos octosílabos en la que riman los pares en asonante y quedan sueltos los impares. |
| Endecha | Trata asuntos luctuosos. También popular, también con muchas variantes. La más habitual […] |