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Aula27

Métrica y figuras retóricas

Ritmo y pie métrico

Cómo se consigue el ritmo y qué es el pie métrico

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[Cuando el verso mantiene la] distribución de los acentos), pero no rima, lo llamamos verso blanco o verso suelto.

El ritmo se obtiene por repetición y las formas más habituales en la poesía de conseguirlo son:

Con versos de la misma medida.
Con pies métricos (repetición pautada de los acentos).
Con rima.
Con anáforas, paralelismos y otros recursos fónicos.
Con repeticiones semánticas y léxicas: una fórmula que se usa mucho en los versículos.
¿Cómo conseguimos el ritmo en una poesía?

De la misma forma que en algunas canciones se obtiene el ritmo por la repetición de los golpes de la batería, en un verso se puede conseguir con la posición de los acentos. Fíjate en estos versos del poema «Caupolicán», de Rubén Darío:

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día, / le vio la tarde pálida, le vio la noche fría, / y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

He marcado en negrita las sílabas tónicas. Si te fijas, los acentos se distribuyen en todos los hemistiquios igual: van en la segunda, cuarta y sexta, salvo en el segundo hemistiquio del último verso, en el que solo aparecen en la segunda y la sexta. No es un obstáculo, porque las normas métricas señalan que, si aparecen más de dos sílabas átonas seguidas, hay que considerar un acento intermedio. De modo que del, la cuarta sílaba, también se considera tónica.

Por supuesto, esta distribución de los acentos no es casualidad, sino fruto del trabajo y el talento del poeta. Se llama pie métrico a un conjunto de sílabas con la misma distribución de tónicas y átonas. En español, a diferencia de lo que se hacía en griego o en latín, siempre comenzamos a considerarlos desde la primera tónica. En los versos que hemos visto la distribución es tónica-átona: a este pie métrico se lo llama troqueo.

Mira ahora estos versos:

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