Los grandes tópicos y temas de la poesía áurea: el bucolismo, el platonismo, el carpe diem, el estoicismo de raíz horaciana (fray Luis de León).
En el siglo de Oro se destacan una serie de tópicos y temas de la poesía áurea.
Los temas más utilizados son los bucólicos y pastoriles en los que se idealiza la naturaleza, apacible y armónica, que responde al tópico locus amoenus (lugar idílico). Encontramos, también, abundantes citas y recreaciones de motivos, temas y personajes de la mitología grecolatina. Aparece el "yo" poético como tema para expresar emociones y sentimientos del poeta.
El amor se idealiza y toma una nueva concepción: un amor espiritual visto como un camino de perfección que dignifica al enamorado al contemplar la belleza física y la perfección de la amada.
Aparece la idea del platonismo basada en el pensamiento del filósofo griego, Platón. La contemplación de la naturaleza nos acerca a la divinidad (base del amor platónico). Surge de una revalorización del espíritu y del alma, se contempla el amor espiritualmente.
Como gran tópico, encontramos el llamado Carpe diem (aprovecha el día), llamada a aprovechar y a sentir el momento, ya que la vida es muy breve y vale la pena vivirla.
También, encontramos Beatus ille (dichoso aquel) que exalta la vida del campo y la dicha del que logra la perfecta paz espiritual en la naturaleza.
Collige virgo rosas, recomendación a las jóvenes a que amen antes de que el tiempo marchite su belleza. Descriptio Puellae, tipo de descripción de la mujer que Petrarca dominó y que influenció, sin duda, a los poetas renacentistas.
Fray Luis de León fue un escritor religioso de la ascética. Esta doctrina está muy presente en su poesía y estaba influida por varias corrientes filosóficas de la antigüedad clásica, cuyo tratamiento literario se centra en la huida del hombre de este mundo y en su deseo de trascender y de fundirse con la eternidad.
Estoicismo, epicureísmo y el pensamiento de fray Luis de León
revisado contra el originalVer el originalEntre estas doctrinas están el platonismo, el epicureísmo horaciano y el estoicismo.
La moral estoica concede a la razón una autonomía y un poder casi divinos. El estoico clásico es fatalista y, en el fondo, negador de la inmortalidad del alma. El estoicismo cristiano, doctrina moral surgida entre los humanistas, pretende aunar el rigor del estoicismo clásico con las exigencias del dogma cristiano.
El epicureísmo ante la brevedad de la vida, se exhorta a gozar de los placeres mientras ésta dure. Muestra un punto de vista más alegre y jocoso; a veces contiene una reflexión ligeramente angustiada en la que se nos anima al goce porque pronto vendrá la destrucción.
Fray Luis en algunos de sus poemas se basa en unos versos de Horacio que establecen los principios del estoicismo.
Horacio escribió una obra que se convirtió en la más influyente, el Beatus Ille, decía, compartiendo opinión con Epicuro, que el hombre para alcanzar la felicidad debe vivir a través del placer espiritual y de una conducta correcta, posible en el seno de una vida tranquila conseguida gracias a la imperturbabilidad del alma; es decir, mediante la insensibilidad hacia el placer y hacia el dolor; el ser humano se haya limitado por un destino inexorable que no puede controlar y ante el que solo puede resignarse.
Fray Luis defiende que, para llegar a la paz espiritual y a la unión con Dios, te has de purificar y de alejar del mundo (la cárcel terrenal) mediante la virtud, el estudio, la naturaleza y la música que elevarán el alma y así podrá contemplar el bien, la verdad, la belleza y la armonía; podrá contemplar a Dios.