El simbolismo de la poesía de San Juan de la Cruz: las tres vías místicas
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La mística se ocupa de describir el camino que sigue la mente humana para llegar a un conocimiento profundo de Dios, a la certidumbre de estar mentalmente unido a él.
La poesía simbolista utiliza el lenguaje literario como instrumento. Se logra escribir con un estilo muy metafórico y sugestivo.
El simbolismo es el responsable principal de los versos sanjuanistas y, también, de muchos pasajes de su prosa.
La poesía mística de san Juan de la Cruz explica la historia de un amor, la relación de una pareja enamorada que se busca, se encuentra y se retira para amarse. Este será el único tema de su poesía, la búsqueda que la amada (el alma) emprende tras el amado (dios). El proceso corresponderá a la vía purgativa, iluminativa y unitiva. El autor describirá este trayecto mediante el simbolismo.
El poeta da el significado que él cree a sus símbolos, pero es uno de los muchos posibles, pues dependerán de la sensibilidad, el temperamento o la preparación del lector.
En cada símbolo sanjuanista existe una concepción completa de lo existente, siendo como visiones totalizadoras del mundo de sus relaciones con dios.
Uno de los símbolos que más desarrolló San Juan es el de la noche y la oscuridad (muy relacionado con la vía purgativa). Todo elemento real halla su correspondencia en el plano alusivo, así los valles serán "el Amado" o "los actos en pontencia del alma en cuanto pecan por defecto"; las riberas "los actos moderadamente desordenados" o "las mortificaciones"; los ciervos "el apetito deseable" o "el esposo"; filomena "el esposo"; Aminadah "el demonio"; la llama "el fuego que purifica el alma y que prepara el alma para acceder a dios.
Con el símbolo, en San Juan, la realidad queda enriquecida con una nueva dimensión mucho más profunda y verdadera que la aparente.